
Melchor llegó el primero a la cafetería,
casi inmediatamente
entraron Baltasar, Nicolás y Gaspar.
Nicolás comento:
- Nuestra jubilación
apenas nos dará para comer.
¡Qué triste! No somos necesarios,
los niños ya no creen en nosotros.
En realidad
hace ya mucho tiempo que sobramos.
Sólo teníamos razón de ser
cuando la fantasía y lo imposible
podían convivir con el mundo real,
pero el embrujo terminó.
Hace siglos doné mis renos al zoológico
he hice leña del trineo.
En los últimos años viajé siempre en avión.
Con voz grave intervino Baltasar:
- A nosotros
nunca más nos guió una estrella,
tuvimos que comprarnos
mapas de carreteras.
¿Y qué haremos de ahora en adelante?
Ya nada para los demás,
nos catalogan como inútiles.
Tímidamente sugirió Melchor:
- Podríamos viajar “ligeros de equipaje”
sin tener que cargar con los juguetes,
hay viajes muy baratos de la Tercera Edad.
Del libro: Tareas para casa










